El síndrome del BURN OUT

Ha pasado tiempo desde que escribí la última entrada, y desde entonces he viajado, he leído, he conocido gente interesante, compartido conversaciones de todo tipo, disfrutado de mi gente y de mí misma, he dormido mucho, he bebido más aún y he cogido 5 kilos. También he comenzado la “pamplina” esa de #100happydays y he comenzado proyectos en el trabajo que seguramente terminen en la basura. Y he leído un blog interesantísimo del que he cogido muchísimas cosas para escribir esta entrada y el cual os recomiendo (Blog de psicosupervivencia).

Como ya escribí hace cosa de un mes, viví recientemente un momento de colapso total por el que me vi obligada a parar. Estaba quemada. Podría decir que estaba deprimida pero la realidad es que el cúmulo de situaciones me quemó y me hizo perder la perspectiva. Como el 100% de las personas, a mí me interesa ser más feliz y ser mejor persona. Y como el 100% de la población, tengo problemas y me gustaría solucionarlos. Deseo mejorar, SIEMPRE. El problema de ese deseo de mejora, y del globo tecnológico en el que vivimos donde nos auto exigimos más y más y más, donde la auto satisfacción es imposible de lograr… Es muy difícil parar cuando a tu alrededor hay tanta gente haciendo cosas tan chulas. Pero hay momentos de la vida en los que definitivamente hay que parar. Relajarnos. Cuidarnos. Porque crear tu vida cansa, y cuando te cansas y no descansas, llega un momento en que te bloqueas. Entonces no puedes hacer NADA.

Si estás quemado, llevas demasiado en modo  y deberías empezar a decir no. Y vas a sentirte culpable: a tu alrededor, el mundo entero te dice que hagas más, más y más, y estarás perdiendo oportunidades de ser más fuerte, estar más sano, tener más amigos, más dinero y etc. No importa. Seguir por el camino del sí cuando no puedes más es una receta segura para el fracaso.

Apaga las pantallas y vuelve a los básicos: dormir, comer y hacer ejercicio. Y lo más importante, cuídate. 

¿Qué hacer para prevenir esta situación? Todo el mundo sufre y nadie está saltando por ahí de felicidad ininterrumpidamente. Lo que más cuesta no es admitir que no somos perfectos, sino admitir que no somos felices. Asume las imperfecciones de tu vida y date permiso para disfrutar de las pequeñas cosas. No de todas las pequeñas cosas una detrás de otra, en una sucesión ininterrumpida de momentos Instagram. Disfruta de las pequeñas cosas que encontrarás enterradas en los enormes montones de mierda de la vida cotidiana.

Otro secretillo de la vida: es muy difícil hacerlo todo siempre. Es imposible hacer todos los días ejercicio, meditar, escribir, seguir las series que te enganchan, tener buen sexo con tu pareja, la casa limpia y ordenada, comer sano, jugar con los niños, ser productivo en tu trabajo, apreciar los detalles, leer blogs interesantes, cocinar un plato nuevo y escuchar música clásica. Y menos mal. Porque una vida así nos tendría tan ocupados que no dejaría espacio para nada más. Para las cañas y las risas con los amigos, las siestas olímpicas, las pelis malas de después de comer, los bucles de vídeos en Youtube, la comida basura, el partido del domingo, las canciones a grito pelado en la ducha, los viajes improvisados y los paseos eternos al atardecer. ¡¡Eso es la vida!!

Puedes proponerte cosas, pero que sean poquitas. A lo largo de la vida es probable que te pierdas un 99’99% del contenido interesante de Internet. Así que cuídate, escucha a tu voz interior, mímate, perdónate, busca pequeñas (o grandes) cosas que te ilusionen y te hagan levantarse de un salto cada mañana. Y sé feliz. Y ojo, la felicidad no es un destino sino un camino.

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Acerca de soyguindilla

¡Bienvenido a mi blog! Mi nombre es María y voy a compartir con todos los que queráis leerme mi viaje emocional hasta encontrar "ese algo" en mi vida.

2 Respuestas a “El síndrome del BURN OUT

  1. Sveret

    Creo que el problema está en que cuando eres feliz con esas pequeñas cosas no te quieres conformar, o no puedes porque nos han enseñado a ser inconformistas, por lo que volvemos de nuevo a tropezar en el mismo punto.

    Me alegra que hayas reencontrado el camino. Yo ando en ello.

    In

  2. soyguindilla

    ¡Gracias por pasar por aquí, In! 🙂

    Bueno, lo he encontrado y espero tardar tiempo en volver a salir de él. Totalmente de acuerdo contigo, nos vemos tan influidos por el entorno y por la sociedad del “siempre tenemos que exigirnos más”, que no pensamos en las consecuencias. Es normal que se nos vaya la cabeza, y que deseemos más, pero está bien tener claro que diga lo que diga el mundo, a veces debemos bajarnos de él y dedicar nuestra vida a cuidarnos.

    Sabes que estoy aquí para lo que necesites 😉

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